Reflexiones para la recuperación inmobiliaria

27/04/2020

Es definitivo. En nuestros libros de historia se dibujará una línea que marcará dos épocas: la pre-covid y la post-covid. El reto que se nos presenta por delante como sociedad y como civilización no es pequeño, pero ni cuanto menos, es insuperable. Esto es un parón obligatorio que nos obliga a adaptarnos a nuevas formas de trabajar, de convivir y de relacionarnos, para poder garantizar una salida airosa.

Si bien es cierto que viejos fantasmas parecen reaparecer, lo único que si tenemos claro es que la crisis desatada por el virus para el cual no estaba preparado ningún sistema sanitario, no es una deficiencia propia del sistema económico. Por ello la velocidad de recuperación dependerá de todo lo que podamos aportar en dedicación, responsabilidad, compromiso y sobre todo, adaptabilidad.

Hay mucho que hacer

No es una opción quedarse con los brazos cruzados e ir con la marea. Hay que empezar ya. Es momento de auto-cuestionarlo todo, de poner a prueba nuestras formas de trabajo y nuestro valor diferencial, así como de nuestra forma de concebir nuestras relaciones. Es el momento de ejecutar nuevas estrategias enfocadas a mejorar sustancialmente la experiencia del cliente y optimizar los procesos de atención para poder ofrecer mayor servicio, con mayor eficacia y sobre todo, para transmitir la realidad de que nosotros nos adaptamos a sus necesidades y no a la inversa.

No place like Home Imagen creada a partir de las de Steppinstars y Geralt en Pixabay

Esto requerirá que los intermediarios y propietarios, dotemos de una calidad mucho más tangible a nuestros productos y servicios. Tenemos que ofrecer desde el cariño y teniendo claro nuestro valor diferencial. No podemos permitirnos descuidar la calidad (en toda su extensión) de lo que tenemos que poner sobre la mesa.

También hay que medir mucho más que antes. ¿Por qué? Porque si sabes dónde está el problema y cuál es su tendencia, podrás accionar de forma eficaz. Sobre todo en los procesos de atención al cliente, donde todos los hitos que compongan el user-journey tienen que ser planificados de forma que en cada paso se puedan obtener valores cuantitativos y cualitativos que indiquen que estamos dando lo que nos están pidiendo. De nada sirve tirar de una palanca con todas nuestras fuerzas si lo que hay que hacer realmente es empujar.

(ex)Patrones de consumo

Dentro del sector residencial, los parámetros de peso para elegir una vivienda podrían variar: las vistas, las terrazas y los jardines pueden coger muchísimo más protagonismo del que ya tenían y es probable que tener el colegio cerca ya no importe tanto como tener el supermercado cerca.

Propietarios de viviendas tienen que reconocer como el conjunto de sus características los posicionan en el mercado para poder compensar lo que antes tenían como altamente valorado y que ahora no lo es (o viceversa). Menos mal que es tarea relativamente fácil porque todos estamos experimentando el confinamiento, con lo que para ponerse en la piel de quien le quiere comprar o alquilar, basta con sentarse a sopesar su propia experiencia (¿si mi casa tuviese esto o dejara de tener aquello lo hubiese pasado mejor o peor?).

No place like Home Imagen de Pexels en Pixabay

En el sector empresarial, al margen de lo realmente evidente que es la consolidación de todos aquellos providers del mundo online (tecnológicas, logística, startups, etc.), estaremos pisando terreno incierto. No existe una tendencia clara de impacto negativo o positivo por lo que (y me vuelvo a repetir) es aún más importante el asegurarse de mantener nuestros ámbitos de control, controlados. Trabajemos en nuestro valor diferencial asociado a nuestra propiedad, en que podemos mejorar, en como podemos hacerla llegar mejor y más lejos y sobre todo, en como podemos atraer a nuestro cliente objetivo. Si lo hacemos ahora, estaremos muchísimo mejor preparados para cuando se abra la veda de nuevo.

En Casamayor nunca dejamos de anticiparnos

En nuestra pequeña parcela, estamos poniendo a prueba toda nuestra infraestructura, optimizando nuestros procesos, entrenando a nuestro personal e incorporando nuevos recursos tecnológicos para garantizar seguridad, eficiencia y calidad de servicio. También mantenemos operaciones comerciales a la par que gestiones de acción solidaria. Son épocas de mucho sembrar para garantizar un futuro estable para nuestra organización y la relación con nuestros clientes, siempre con una mente abierta a detectar cambios tempranos en el mercado.

 

Sin duda, estamos ante una situación única que nos va a pedir lo mejor de cada uno de nosotros. Pero jamás hemos tenido más capacidad para influir en el devenir positivo. Es solo cuestión de mantener la calma, pensar a medio/largo plazo, planificar, invertir y mejorar.

Javier Paton
CEO